Somos una Iglesia adoradora, sanadora y restauradora. Nuestra meta es que todos aprendan a ministrar de Cristo en un mundo de necesidad.
Somos un pueblo Cristiano, lavado con la sangre de nuestro Señor Jesucristo, comprometido a aliviar el dolor del ser humano y a transformar la comunidad en el nombre de Jesús.
Hemos sido llamados a sanar a los enfermos y quebrantados de corazón, a edificar, capacitar y discipular; para convertir a cada persona en un discípulo de Cristo y ganador de almas.
Somos una iglesia que ministra continuamente, una red de hombres y mujeres con vocación de servicio a Dios, que creen en el poder de la palabra de Dios y en el poder de la oración. Adoramos a Dios libremente y espontáneamente.
Creemos en:
1-Las sagradas Escrituras como la palabra infalible y eterna de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, superior a la conciencia y a la razón, sin ser contraria a esta.
2-La unidad de Dios manifestado en las personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
3-La creación original del hombre por la mano de Dios, su caída en el pecado y su redención integral.
4-La salvación por medio de la fe en la obra expiatoria de Cristo.
5-La santificación del creyente por medio de la obra de Cristo, el Espíritu Santo y la palabra de Dios.
6-El ministerio de los Ángeles a favor de los santos.
7-El bautismo en el Espíritu Santo como la promesa del Padre y la señal física inicial de hablar en otras lenguas.
8-La sanidad divina como un beneficio de la obra redentora de Jesucristo.
9-El arrebatamiento de la iglesia antes de la gran tribulación y la segunda venida en gloria visible de Jesucristo para establecer su Reino.
10-La iglesia como el cuerpo espiritual de cristo y su expresión local y universal.
11-El bautismo en agua por inmersión como lo ordenó el Señor en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.
12-La cena del Señor como una ordenanza de Cristo a la iglesia.
13-La evangelización del mundo y la edificación de la iglesia por medio de los ministerios establecidos por el Señor.
14-El castigo eterno para los impíos.
15-La bienaventuranza eterna para los salvados.
16-Los cielos nuevos y la tierra nueva. |